Perspectivas · Financiamiento empresarial

La fuente de financiamiento debe elegirse en función de la operación

No la operación en función de la fuente disponible. El punto de partida es comprender la necesidad y, recién entonces, combinar bancos, leasing, mercado de capitales y financiamiento internacional.

Por Nicolás Scioli13 de septiembre de 202612 min de lectura

Director Ejecutivo de Leasing Argentina. Anteriormente fue director del MERVAL y del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).

Una estrategia de financiamiento no comienza con un producto disponible. Comienza por entender qué necesita financiar la empresa, durante cuánto tiempo, en qué moneda y con qué flujo podrá devolverlo. Solo después corresponde elegir y, cuando resulte conveniente, combinar las fuentes.

Bancos, compañías de leasing, proveedores, inversores del mercado de capitales y financiadores internacionales no son alternativas excluyentes. Cada uno puede resolver una parte diferente de la operación. El valor de una buena estructuración está en relacionar los instrumentos disponibles con la necesidad real, en lugar de adaptar la operación a una única fuente.

Cuando una compañía invierte, suele enfrentar necesidades simultáneas. Puede requerir fondos de largo plazo para incorporar bienes de capital —maquinaria, vehículos, equipos e instalaciones productivas— y, al mismo tiempo, necesitar recursos para comprar insumos, sostener inventarios, pagar proveedores, acompañar mayores ventas o atravesar el período hasta que la inversión comience a producir. Si todo se financia de la misma manera, una decisión de crecimiento puede terminar debilitando el capital de trabajo.

El primer análisis no es el producto: es el flujo

Comparar tasas es importante, pero no alcanza. Antes de elegir una fuente conviene proyectar cuándo se utilizarán los fondos, durante cuánto tiempo serán necesarios y de dónde surgirá el repago. En una inversión también deben contemplarse anticipo, impuestos, instalación, seguros, mantenimiento, puesta en marcha y el capital de trabajo adicional que exigirá el aumento de actividad.

Una financiación corta puede parecer económica en términos nominales y, al mismo tiempo, exigir vencimientos que el flujo operativo no puede absorber. Una deuda excesivamente larga para una necesidad transitoria también puede resultar ineficiente. La estructura más conveniente relaciona cada fuente con el ciclo económico del destino financiado.

Fuentes que pueden integrar la estrategia

1. Leasing financiero

El leasing financiero permite incorporar un bien mediante el pago de cánones durante un plazo pactado y una opción de compra. Resulta especialmente adecuado cuando la empresa busca financiar la incorporación y utilización del activo, preservar liquidez inicial y distribuir el esfuerzo financiero durante el período en que el bien genera ingresos o mejoras de productividad. Su conveniencia depende del tipo de bien, el plazo, el aporte inicial, el valor de la opción de compra y el tratamiento contable e impositivo aplicable.

Además de financiar la incorporación y el uso del bien, el leasing financiero puede ofrecer ventajas financieras e impositivas relevantes:

  • Deducción de cánones y posible aceleración fiscal: cuando el leasing financiero encuadra en el tratamiento previsto por los artículos 2° y 6° del Decreto 1038/2000 y el bien se afecta a la producción de ganancias gravadas, el tomador puede deducir los cánones imputables a cada ejercicio hasta ejercer la opción de compra o finalizar el contrato. Según el bien y el plazo contractual, ese ritmo de deducción puede ser más rápido que la amortización fiscal tradicional. No constituye una “amortización acelerada” automática ni aplicable a cualquier contrato.
  • IVA distribuido en el tiempo: en el leasing de bienes muebles, el hecho imponible se perfecciona con el devengamiento del pago o su percepción —lo que ocurra primero— respecto de cada canon y de la opción de compra. Para el tomador responsable inscripto, el cómputo del crédito fiscal correspondiente queda sujeto a las reglas generales y a las limitaciones aplicables a cada tipo de bien.
  • Régimen opcional de financiamiento del IVA para el dador: la normativa permite que determinadas entidades financieras otorguen al dador un crédito para pagar el IVA de la compra o importación definitiva de bienes muebles destinados a leasing. El beneficiario directo de ese régimen es el dador; su disponibilidad no implica, por sí sola, que el IVA quede financiado automáticamente al tomador.
  • Preservación de liquidez: al distribuir el pago del activo durante su utilización, la empresa puede reservar recursos para insumos, inventarios y otros componentes del capital de trabajo.

Estas ventajas no son idénticas para todas las empresas ni para todos los contratos. Deben validarse con asesores contables e impositivos según el bien, el dador, el plazo, la opción de compra y la posición fiscal del tomador.

2. Préstamo para inversión

En un préstamo, la empresa compra el activo y recibe fondos para financiar total o parcialmente la adquisición. Puede ofrecer flexibilidad sobre proveedores y condiciones de compra, aunque suele requerir garantías y un análisis integral de la capacidad de repago. Es importante que el cronograma de amortización no sea más rápido que la generación de fondos esperada.

3. Financiamiento del proveedor

Fabricantes, importadores y distribuidores pueden ofrecer plazos propios o trabajar con financiadores dentro de un programa Vendor Finance. Esta alternativa integra la financiación al proceso comercial y puede simplificar la operación. Deben evaluarse el precio financiado, la moneda, los hitos de pago y la coordinación entre entrega, instalación y desembolso.

4. Financiamiento internacional

Cuando el bien de capital se encuentra en el exterior, el leasing puede estructurarse desde el origen para que el dador lo adquiera al proveedor extranjero y lo destine al contrato con el tomador. Según la estructura acordada y la normativa aplicable, el dador puede efectuar la importación definitiva o intervenir en su coordinación. Una vez nacionalizado y cumplidas las condiciones de entrega, el bien se entrega en uso al tomador por el plazo pactado. Durante ese período, el tomador paga los cánones mientras utiliza el activo en su actividad productiva y conserva la opción de compra prevista en el contrato.

No se trata de importar mercadería para su reventa mediante leasing. El objeto de la operación es incorporar un bien de capital destinado al uso del propio tomador, distribuyendo su pago durante el tiempo en que el activo contribuye a generar ingresos o mejoras de productividad.

La viabilidad debe verificarse antes de cerrar la compra porque no todos los dadores ofrecen esta modalidad y la estructura requiere analizar moneda, normativa cambiaria y aduanera, documentación, seguros y tributos. En contextos de mayor estabilidad y previsibilidad, el financiamiento en moneda extranjera puede ofrecer condiciones competitivas para importar bienes de capital. La decisión debe considerar la moneda de los ingresos, el plazo de la operación y la capacidad de la empresa para absorber posibles variaciones cambiarias.

El mercado de capitales como parte de la solución

El mercado de capitales puede atender distintas necesidades financieras de una empresa. Sus instrumentos permiten monetizar créditos por ventas, financiar el ciclo operativo, comprar insumos o inventarios, atender compromisos con proveedores, acompañar aumentos estacionales de actividad, sostener planes de expansión, adquirir activos o mejorar el perfil de una deuda existente.

La elección debe partir de la necesidad concreta, el destino de los fondos, el plazo durante el cual serán necesarios y la capacidad de repago. También deben considerarse los requisitos de elegibilidad, documentación, garantías, oferta pública y aplicación de fondos correspondientes a cada instrumento.

Cheques de pago diferido

Una empresa que recibió cheques de pago diferido por sus ventas puede negociarlos en el mercado para anticipar esas cobranzas y convertirlas en liquidez. También existen esquemas en los que la propia empresa libra el cheque para obtener financiamiento, sujetos al segmento y a las condiciones del mercado. El instrumento puede negociarse con aval de una Sociedad de Garantía Recíproca u otra entidad habilitada, con garantía admitida por el mercado o bajo modalidades no garantizadas; el respaldo y el riesgo varían en cada caso.

Los fondos obtenidos pueden utilizarse para comprar materias primas, reponer inventarios, pagar proveedores, cubrir necesidades estacionales, afrontar gastos del ciclo productivo o evitar que el plazo concedido a los clientes inmovilice recursos necesarios para operar. En una importación, también pueden complementar recursos propios destinados a anticipos, flete, seguros, tributos, nacionalización, instalación o puesta en marcha.

Por su vencimiento habitualmente corto, esta herramienta resulta especialmente apropiada para necesidades transitorias de capital de trabajo. Conviene evitar que la totalidad de una inversión de recuperación larga dependa de deuda que deba renovarse varias veces.

Pagarés bursátiles

El pagaré bursátil es un valor negociable emitido por la empresa y representa su promesa de pagar una suma determinada en la fecha pactada. Puede admitir plazos más extensos que el cheque de pago diferido y negociarse en pesos o en moneda extranjera, conforme a la regulación y al segmento aplicables. Según el caso, puede contar con aval o garantía.

Los fondos pueden destinarse a capital de trabajo, compra de insumos, preparación de una campaña comercial o productiva, ampliación de inventarios, anticipos a proveedores, gastos de importación o una porción de una inversión en bienes de capital. Su utilidad aumenta cuando la empresa necesita complementar una línea bancaria, obtener fondos sin depender del descuento de una cobranza específica o distribuir mejor sus vencimientos. El plazo y la moneda deben guardar relación con el destino y con la capacidad de repago.

Obligaciones negociables

Las obligaciones negociables son títulos de deuda emitidos por empresas. Las alternativas disponibles para PyMEs pueden utilizarse, dentro de los destinos admitidos y declarados en la emisión, para proyectos de inversión, adquisición de activos, capital de trabajo o refinanciación y reestructuración de pasivos.

A diferencia de una herramienta transaccional de corto plazo, una obligación negociable puede estructurarse con moneda, tasa, plazo, amortización y períodos de gracia acordes con la capacidad financiera de la empresa y la maduración del proyecto. Su emisión requiere cumplir el régimen aplicable, preparar información, definir y acreditar el destino de los fondos y coordinar la autorización, colocación y negociación con los participantes correspondientes.

Una estructura combinada

En muchos casos, la respuesta no surge de un único producto. Una empresa puede financiar el bien de capital mediante leasing o un préstamo de inversión y, paralelamente, negociar cheques de pago diferido o emitir pagarés bursátiles para sostener inventarios, proveedores, anticipos, instalación y capital de trabajo adicional. Si el proyecto es de mayor escala o requiere un plazo más largo, una obligación negociable puede financiar activos, expansión, capital de trabajo permanente o una reorganización del perfil de vencimientos, dentro de los destinos informados en la emisión.

La combinación entre banca, leasing y mercado de capitales permite asignar cada instrumento a la necesidad para la que resulta más adecuado. Lo importante es evitar desequilibrios de plazo, moneda o liquidez: los instrumentos de corto plazo pueden acompañar el ciclo operativo o complementar una inversión, mientras que los activos de larga vida requieren una fuente compatible con el tiempo necesario para recuperar el capital.

Primero se define la necesidad. Después se construye la combinación de instrumentos capaz de resolverla.

Cómo preservar el capital de trabajo

Preservar capital de trabajo no significa financiar el cien por ciento de cada necesidad. Significa evitar que una inversión, un aumento de inventarios, una importación o un crecimiento de ventas consuman los recursos necesarios para sostener la operación. Para lograrlo, resulta útil trabajar sobre cinco variables:

  • Aporte inicial: debe ser compatible con la caja disponible después de cubrir la operación habitual.
  • Plazo: necesita guardar relación con el ciclo económico del destino financiado y con la generación de fondos prevista.
  • Período de gracia: puede ser relevante cuando existe un lapso entre la aplicación de los fondos y el comienzo de su repago.
  • Moneda: debería considerar la moneda de los ingresos y la capacidad real de cobertura.
  • Garantías: conviene asignarlas estratégicamente para no bloquear futuras líneas operativas.

Errores frecuentes al estructurar el financiamiento

Entre los errores más comunes se encuentran financiar activos de largo plazo con líneas transitorias, cubrir necesidades recurrentes con deuda que vence antes de completar el ciclo comercial, utilizar todo el efectivo disponible para obtener un descuento o concentrar vencimientos en un período de menor generación de caja.

También es frecuente iniciar la búsqueda cuando la necesidad ya es urgente. Una estrategia ordenada requiere anticipación para proyectar flujos, comparar fuentes, preparar información, asignar garantías y coordinar los tiempos de proveedores, financiadores y mercado.

Una solución diferente para cada necesidad

No existe un instrumento universalmente superior. Una empresa puede utilizar leasing para un bien de capital, un préstamo para una inversión complementaria, cheques o pagarés para el ciclo operativo y una obligación negociable para un plan de expansión o una reestructuración de pasivos. La respuesta depende del destino, el flujo, las garantías, la moneda y los objetivos de la compañía.

El objetivo de una buena estrategia es que la financiación acompañe el desarrollo del negocio sin deteriorar la liquidez que la empresa necesita para funcionar. Para lograrlo, primero debe diagnosticarse la operación y luego estructurarse una solución que pueda integrar bancos, leasing, mercado de capitales, proveedores o fuentes internacionales. Cada instrumento debe cumplir una función definida, los plazos deben guardar relación con el destino de los fondos y los vencimientos deben poder sostenerse ante escenarios razonablemente adversos.

Este contenido es informativo y no constituye una oferta de financiamiento ni asesoramiento legal, contable o impositivo. Cada operación está sujeta al análisis y aprobación de los financiadores intervinientes.